Hoy levantamos la voz para decir gracias. Gracias a nuestras Fuerzas Armadas, a nuestros soldados, por su entrega, su valentía y su sacrificio para proteger a nuestras familias y defender la paz de México.
Durante años, la violencia y la impunidad pusieron contra las cuerdas la tranquilidad de millones de mexicanos.
La actuación decidida y valiente del Ejército Mexicano ha marcado un punto de quiebre, rompiendo el círculo de abuso que permitía a los grandes delincuentes sembrar miedo y destrucción sin freno.
Reconocemos y agradecemos profundamente el operativo del pasado 22 de febrero, dirigido contra uno de los grupos criminales que más daño ha causado a nuestras comunidades. Gracias a la acción firme de nuestros soldados, hoy muchas familias pueden volver a respirar con alivio y esperanza. Nos sentimos más seguros.
Ese operativo nos recuerda que detrás de cada uniforme hay una historia, una familia y una vocación de servicio. Honramos la memoria de quienes perdieron la vida y expresamos nuestra solidaridad y oraciones a sus familias.
Esta campaña no promueve la violencia ni la confrontación. Promueve el reconocimiento humano, la gratitud social y la construcción colectiva de la paz.
Esta campaña de firmas es un acto de gratitud colectiva. Es nuestra manera de decir: no están solos. Reconocemos su sacrificio y honramos la memoria de quienes ofrendaron su vida por la seguridad de todos.
¡Gracias, soldados!
Tienen nuestro agradecimiento, reconocimiento y respaldo para seguir adelante en la defensa de la paz y la tranquilidad de México.
Firma y comparte.
Al General Secretario Ricardo Trevilla
Estamos profundamente orgullosos y agradecidos con nuestras Fuerzas Armadas por actuar con firmeza, responsabilidad y apego a la ley en el combate contra los criminales de alta peligrosidad.
El operativo del pasado 22 de febrero confirma que ustedes representan la mayor esperanza de los mexicanos para recuperar la seguridad, la paz y la dignidad de nuestras comunidades.
Nuestros soldados de tropa lo entregan todo en silencio. Su esfuerzo no busca aplausos, su sacrificio habla por sí mismo.
Nos unimos al dolor de las familias enlutadas que perdieron a un padre, a un hijo, a un hermano. No son cifras. Son historias, sueños y hogares marcados para siempre. Nuestra solidaridad y oraciones están con ustedes.
Reconocemos su labor incansable, las 24 horas del día, los 365 días del año, para que podamos trabajar, estudiar, convivir y vivir con mayor tranquilidad. Han cumplido con el mandato más noble: proteger la vida y la integridad de los mexicanos, sin concesiones.
¡Gracias, soldados!
Tienen nuestro respaldo para seguir adelante.
ATENTAMENTE